Escritor

José Miguel Montalbán

José Miguel Montalbán no cree en títulos ni en medallas, los galones los prefiere líquidos y en su currículo existencial le gusta consignar simplemente “ser humano”. Con demasiada vida en la mochila, la existencia le ha enseñado (y le costó aprenderlo porque es muy torpe pero, a base de palos, la letra entró) que lo importante no es ser, sino el cómo se es. Que el tener, al final, te hace haber carecido y que lo importante no es existir: lo esencial es vivir.

Perpetuo soñador, iluso sin remedio y pertinaz enamorado de la vida, comprende que el mundo es el que es, pero él prefiere decorarlo en colores más alegres, donde la estridencia de una sociedad, a su juicio desquiciada y abocada a la extinción, suene siempre a ritmo de jazz.

Para resumir, es eso que la gente normal denomina loco. Y es bastante probable que lo esté.

Más íntimo
S21 – ¿Quién es José Miguel Montalbán?

Autor- Pues es una pregunta algo complicada, aunque no lo parezca, porque soy un bicho bastante raro. Podría decir que soy un comunicador nato (o un chismoso reprimido), me gusta contar cosas, antes las contaba en la radio y ahora en hoja impresa, porque un par de chalados están convencidos de que lo que cuento tiene algún interés y me permiten hacerlo, ya ves cómo están las cabecitas.

Se puede decir que soy un soñador, un iluso, el tipo derrotado en cien mil batallas que sigue luchando una guerra perdida desde hace mucho en defensa de una supuesta libertad, que al final resulta ser muy presunta; para colmo lo hace llevando anudados en el brazo los colores de una dama que jamás le dio esperanzas y que acude a las justas de la mano de otros tipos que nada tienen que ver con él y siempre para animar a su rival.

Soy ese prójimo que nunca cae bien y al que los dioses gustan de sodomizar. Por eso soy como soy, escribo y escribo lo que escribo. Total, que la culpa de que yo ande por aquí es vuestra y de los dioses.

S21- ¿Qué le empujó a escribir?

Autor- El amor. Una noche, en brazos de una mujer hermosa, me olvidé que debía hacer radio y cuando llegó el momento de dar comienzo al programa, como no tenía nada preparado no me quedó otra que improvisar cuatro horas de emisión radiofónica, lo que hice fue poner un disco y después inventar una historia sobre aquello de lo que trató la letra de la canción. Así todo el programa. Descubrimos que tenía una mente, además de muy enferma, también despierta y a pesar que dicen que el alcohol asesina las neuronas. El caso es que la cosa gustó y desde entonces que cada noche yo escribía una historia para leer en el programa y ya ves, hasta donde nos ha conducido aquello de mi mala cabeza.

S21- ¿Cómo definiría usted sus libros?

Autor- Como los delirios, difuminados en vapores de coñac, de un futuro muerto sin lustre.

S21- ¿Cuándo escribe, para quién lo hace? Si lo hace pensando en alguien.

Autor- No, yo soy como Sinuhé, es para mí y no para los demás mortales, ni para los dioses para quien escribo.

S21- Por último, ¿qué otro libro, distinto de los suyos, recomendaría a sus lectores?

Autor- Yo no creo que tenga de eso; lectores digo.

S21- Muchas gracias, José Miguel Montalbán. Ha sido un placer.

Autor- Si usted lo dice…

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